Cortázar

Fantomas contra Cortázar

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En 1975, Julio Cortázar recibió de manos del director literario de la Editorial Novaro un ejemplar de Fantomas, la amenaza elegante, adaptación al cómic del popular personaje creado por Marcel Allain y Pierre Souvestre. La historia, escrita por Gonzalo Martré y dibujada por Víctor Cruz, llevaba por título La inteligencia en llamas y arrancaba con la quema de diversas bibliotecas y la amenaza a autores como Octavio Paz, Alberto Moravia, Susan Sontag y el propio Cortázar para que renunciaran a volver a publicar libros. Verse en las páginas de un tebeo sin duda agradó al escritor; es más, le inspiró para apropiarse de viñetas del cómic y reutilizarlas junto a otros materiales y textos de cosecha para crear una nueva obra, una especie de remezcla literaria en forma de historieta llamada Fantomas contra los vampiros internacionales. «En esa historieta Fantomas se ocupaba de mí, y en ésta yo me ocupo de Fantomas», justificó el escritor, que se lanzó al experimento sin tan siquiera solicitar el permiso a la editorial propietaria de los derechos.

Es tentador imaginar que a Cortázar le habría gustado verse como protagonista de la novela gráfica que le han dedicado el guionista Jesús Marchamalo y el dibujante Marc Torices, un semblante biográfico más o menos cronológico que, como su Fantomas, también tiene algo de remezcla que se nutre de materiales ajenos, como la famosa entrevista de Soler Serrano al escritor en el programa A fondo, de TVE, de apuntes históricos y de documentación bibliográfica, muy prolija en tanto Marchamalo es un experto en el tema y ha escrito un libro y comisariado exposiciones sobre la librería del autor argentino. Cortázar, el cómic, tiene algo de documental de creación en viñetas, de paseo híbrido por la vida del escritor que presta atención al detalle para construir su propio discurso. El itinerario va desde su niñez enfermiza marcada por la ausencia del padre a la consagración literaria, pasando por su etapa de maestro, su fascinación por París o la revolución cubana y los sucesivos matrimonios. En el cómic caben todas las vidas del escritor: la literaria, la viajera, la amorosa y la política. También vidas ajenas como la del boxeador Luis Ángel Firpo, protagonista de una prodigiosa digresión. Pero el retrato de Cortázar, por más íntimo que sea, siempre está teñido de un cierto extrañamiento, una distancia que tiene que ver con el pudor y el respeto a su figura.

En los últimos años, la consolidación de la novela gráfica como formato noble y de prestigio ha propiciado un alud de biografías en viñetas sobre artistas universales que, en muchos casos, no están muy lejos de aquellos Clásicos Ilustrados que algunos leímos en la infancia donde el texto de grandes obras literarias se alternaba con páginas de cómics. Es decir, una versión ligera y de acceso rápido a una obra o figura de elevado caché cultural. Este mismo Cortázar responde a una intuición comercial, la de los editores de Nórdica, que encargaron la obra a los autores. Pero el cómic de Marchamalo y Torices escapa de los límites que este origen impuso transcendiendo su vocación divulgadora gracias sobre todo al esplendoroso trabajo del dibujante barcelonés. Torices convierte cada secuencia del cómic en un viaje narrativo lleno de sorpresas e intuiciones. Las ideas gráficas se despliegan en sus páginas con un fulgor intenso, casi luminoso, asimilando la influencia de Chris Ware y Olivier Schrauwen y utilizando con mucho sentido el color. Son constantes y variados los recursos de encuadre, de paginación y de textura visual, así como las referencias a materiales reales.

El afán de experimentación convierte a veces los textos de Marchamalo en meras excusa para el viaje sensorial, en el simple detonante de las exploraciones gráficas de Torices. Cortázar es más profundo cuando más se aleja de las palabras y más se deja llevar por unas divagaciones que tienen algo de fantasía y mucha verdad emocional. Ese impulso juguetón, híbrido y poético es seguramente lo que más le habría gustado de este cómic al autor de Fantomas contra los vampiros internacionales.

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