Llamarada

Generaciones

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El fútbol, una pasión que se transmite de padres a hijos en Argentina

Llamarada, Ruso o Funebrero eran los apodos por los que se conocía a José María González, jugador de fútbol del Racing de Avellaneda. Pero si hoy vamos a hablar de él no es tanto por sus indudables méritos deportivos sino por la novela gráfica que a su figura le dedica Jorge González, a la sazón, nieto del futbolista.

A través de la primera parte del libro conocemos su vida y asistimos al nacimiento del mito y la pasión por el equipo argentino, una pasión que se transmite de padres a hijos. Y es que Llamarada es una historia de generaciones y de fronteras, de las relaciones familiares, de sus ausencias y anhelos. Así nos lo cuenta el autor: «Mi hijo empezó a jugar a fútbol con cuatro años. En la escuela, lo vi con una postura muy particular que me recordó a una muy parecida que tengo de una foto de mi abuelo. Tiene, además, el mismo color de pelo y me dio un chispazo que de pronto se mezclaron mi abuelo y mi hijo». A raíz de esta premisa, el autor reflexiona sobre las vocaciones y si estas se trasladan de forma genética, ya que el propio autor comenzó a jugar al deporte rey antes de que el dibujo se convirtiese en su principal actividad. El libro, realizado a lo largo de siete años junto con su confidente Hernán González, nos habla de las expectativas puestas en continuar el legado, cuáles son los sueños familiares y qué pasa cuando no coinciden con los propios. En la obra vemos la aspiración y desilusión del padre de Hernán al no querer este dedicarse al balón, sino a la investigación. La amistad y la importancia del progenitor están presentes también en Llamarada. Revisando el árbol genealógico, Jorge González se mira a sí mismo en el espejo analizando su propia paternidad y la que él vivió como hijo: «Cuando tenía tres años mis padres se separaron y él se fue a trabajar por América y por Europa. Tenía ganas de contarlo cómo lo viví, como un gran agujero, una sensación de ausencia». Ello le lleva a cuestionar en qué tipo de padre quiere convertirse. La emoción de los pequeños momentos cotidianos en el crecimiento de su hijo genera sensaciones que hacen que el lector sienta como propio el relato.

Como ya hiciese en sus anteriores obras Fueye y Dear Patagonia, en el comienzo de Llamarada González nos traslada de nuevo a su Argentina natal, formando una trilogía sobre exilios y raíces en los que el autor bucea en sus orígenes para entenderse a sí mismo. En los tres casos la historia comienza en el pasado, recreando lugares y ambientes (en el caso de Llamarada en Avellaneda en 1903) para continuar mostrando, en el presente, las dudas y desviaciones del creador en el presente: «Me gusta detenerme en el pasado. Para mí es atmósfera. El pasado ya está quieto, cristalizado y lo recreo como si estuviera observándolo de cerca». Desde Argentina hasta Cádiz, en el libro el autor reflexiona sobre cómo nos condiciona el lugar en el que vivimos —un espacio de cara al mar en el que ver crecer a su hijo, un lugar de encuentro con su padre fuera del espacio en que se crio—, afectando al color de la historia.

Desde que llegase a nuestro país, González ha ido tejiendo una trayectoria singular. En su camino podemos encontrar trabajos comprometidos en los que la denuncia está muy presente, como en el caso de ¡Maldito Allende! o Regreso a Kosovo y otros proyectos, como la citada trilogía, en los que el autor bucea en su interior para mostrarse al mundo. El autor utiliza el collage, no solo en el dibujo, también en la narración, ensamblando pedazos hasta construir algo mayor. Los cuadernos de dibujo son un campo de investigación constante en manos del dibujante que ha ido incorporando a su manera de comunicar. Pero es en este Llamarada donde se fusiona con mayor naturalidad en el relato, formando parte consustancial del mismo.

Probablemente sea ésta la obra más personal del dibujante, una gráfica radiante al servicio de una historia de emociones. Un libro para dejarse llevar por las sensaciones y el color, por la brisa fresca del mar contada a doble página.

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