Regreso al Edén

La memoria de la madre

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La memoria como tema es casi un leitmotiv dentro de la producción de Paco Roca. Así, se ocupa de su pérdida en Arrugas, de la memoria republicana tras la Guerra Civil y la II Guerra Mundial en Los surcos del azar; del recuerdo de su padre en La casa, etc. Y como no podía ser de otro modo, la memoria juega un papel fundamental en Regreso al Edén, su última obra hasta la fecha.

Paco Roca realiza esta novela gráfica un ejercicio de amor de un hijo por su madre. Tras la muerte de su padre, el historietista es tristemente consciente de lo poco que sabía de su progenitor; y no está dispuesto a tener esa misma sensación dolorosa con su madre. Conoce los años que han compartido juntos, pero ¿cómo era su madre antes? ¿Cuáles eran sus ilusiones cuando era niña? Estas y mil preguntas más se agolpan en la mente del inquieto autor. Para solucionar esta carencia, dedica un verano a registrar charlas con su madre y sus tíos mayores; y así, de algún modo, preservar su memoria. En un momento dado, al escuchar todas las horas de este material grabado, cae en la cuenta de que poseen la entidad e interés suficiente para convertirse en su siguiente proyecto. Y de esta forma tan azarosa, nace Regreso al Edén.

El enfoque que elige Roca para este relato es sumamente inteligente. Trabaja desde la memoria familiar, pero rápidamente cae en la cuenta de que la historia de su madre es en realidad una historia universal; o por lo menos un retrato fidedigno de toda una generación que creció en la posguerra española. Así, con la sabiduría y el buen tino que siempre le acompaña, en las páginas de Regreso al Edén, se salta de la anécdota intima al análisis general de Valencia en la primera posguerra; de la ingenua imagen del mundo que tenía su madre, una niña de escasa escolarización que no había salido de su ciudad natal, a la perversa visión de España defendida por el ideario franquista. El historietista intuye que serán muchos los lectores que vean en su novela gráfica ecos de otras historias, seguramente muy parecidas, que han oído de boca de sus padres o abuelos. De este modo, pone voz a una de las generaciones más silenciadas de la historia de España, que por la dureza de la posguerra, no ha querido ser recordada ni tan siquiera por los que la sufrieron.

Roca fabula y ficciona para dotar de interés al relato; pero lo hace sin perder nunca de vista la realidad histórica, consiguiendo un difícil equilibrio, en el que los recuerdos de su madre, tanto sobre su vida como sobre la posguerra, se funden con elementos ficticios que dan consistencia a la trama, y aportan claridad a las reflexiones del historietista. De esta forma, disecciona la España de la época. La aborda a partir de numerosos y diversos ejemplos, tratando temas como el recuerdo de la guerra, la autarquía, la pobreza (en especial a través del tema del hambre) o la censura ideológica; y tiene la virtud de narrarlos a través de los ojos de su madre, una niña por aquellos años, muy distinta a la mujer en la que se va a convertir. En cierto modo, Regreso al Edén es también la memoria de las ilusiones rotas de las mujeres de toda una generación. Ilusiones frustradas por culpa de las estrictas reglas de la sociedad de la época, que relegan a la mujer a un papel sumiso y subalterno respecto al hombre.

Otra virtud de esta obra, seguramente la mayor de todas, radica en el esplendido resultado gráfico que Paco Roca obtiene en esta ocasión; a través del uso inteligente de metáforas visuales y otros recursos propios del lenguaje del cómic. El historietista es más consciente que nunca de que lo que tiene entre manos es una novela gráfica, y que el cómic posee toda una serie de recursos narrativos originales y propios con los que jugar a la hora de narrar. Seguramente, la originalidad y libertad visual de esta obra se deriva de su génesis como material grabado en audio. La historia relatada por su madre y parientes más ancianos de viva voz pesa mucho; y termina por convertirse en la voz del narrador que, de forma omnipresente, conduce y dirige todo el relato. Esto le aporta a Roca una gran libertad. Mucho ya está dicho en el texto, lo que deja campo libre al dibujo para expresarse de otra manera, creando un cómic dotado de una gran poesía visual.

Pero es que, además, Roca ha cumplido, seguramente sin quererlo, el objetivo con el que arranca todo el proyecto. Preservar la memoria de su madre. Todo el relato gira en torno a una imagen fotográfica, una instantánea de su madre con parte de su familia tomada en una comida de domingo en la playa de Nazaret, hoy desaparecida por el avance de la ciudad. Y es precisamente en uno de los muros de esta zona, donde Roca y Martín Forés realizaran, por encargo municipal, un mural basado en Regreso al Edén, en el que se muestran esos días de playa que forman parte de la memoria de toda una generación de valencianos.

De este modo, Antonia, de la mano de su hijo Paco, se incorpora al imaginario visual del importante corpus de lectores que tiene Regreso al Edén, y, en breve, al de los muchos ciudadanos que paseen por las calles de Narazet. Y así, su historia, no se perderá nunca.

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