Atelier of Witch Hat

La ilusión en los ojos de una niña

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Hay una niña, sí. Y hay magia, es cierto. Pero no es ni mucho menos un mahô shôjo (o magical girls), sino algo completamente fuera del área de influencia de ese subgénero. Limitarnos a comparaciones con Harry Potter sería perezoso (aunque tengan puntos en común), y lo que tal vez sí que sea acertado es introducir al Mickey aprendiz de brujo de Fantasía (1940) en la ecuación. Atelier of Witch Hat es un manga de fantasía heroica que no está interesado en adscribirse a ningún sector demográfico previamente establecido, y su objetivo es maravillarnos en cada viñeta con la mirada inocente de su protagonista.

El mundo de Atelier es rural y sencillo, enmarcado en una época de tintes renacentistas, de trabajo, oficios y descubrimiento, que embarca a una niña en una de esas «infancias Ghibli» en las que se fuerza a un joven personaje a madurar y a afrontar la tragedia temprana, pero siempre con una imparable vitalidad, amistad incondicional, esperanza, y continua capacidad de maravillarse ante un mundo que va descubriendo poco a poco.

En el nivel visual, esta atmósfera única se genera mediante un diálogo fluido entre el art déco, el art nouveau, y el naturalismo, y dicho diálogo desborda las páginas hasta tal punto que se adueña de los bordes de las viñetas, de las portadillas de los capítulos, y de los diseños de cubierta y sobrecubiertas. En Atelier, la función decorativa y la descripción realista se equilibran. Detectamos en la obra, tanto a nivel de guion como de dibujo, una fuerte presencia de la noción de creación manual, de artesanía, que nos recuerda inevitablemente a la Hermandad Prerrafaelita británica de la segunda mitad del siglo xix y al movimiento de Artes y Oficios inspirado por William Morris, el diseñador multitarea. El arte debe imbuir hasta el objeto más superfluo, pero sin llegar a caer en el horror vacui. En el caso de Kamome Shirahama, esta minuciosidad se refleja en la delicada combinación de línea fina y gruesa; la variedad de estructura de viñetas y páginas, nunca anodinas; un impresionante equilibrio de detalle entre panorámicas y planos cortos que nos deja sin habla en los primeros, pero no por ello menosprecia las transiciones a los segundos; y una solemnidad de pose que recuerda a la imagen religiosa de las artes pictóricas tradicionales.

Shirahama estudió el diseño de productos industriales en Bellas Artes, y es algo que queda patente en su obra. No le importa solo el arte como vehículo para la narración, sino como embellecimiento de una realidad creada de cero: la funcionalidad de las artes gráficas aplicadas a la práctica dentro de la propia historia, desembocando todo ello en un realismo increíble, mágico. La autora entiende «ilustración» como un tipo de magia en el que se partirá de una página en blanco donde todo un mundo comenzará a existir de cero. Como consecuencia, Shirahama ha cortado y confeccionado una estructura mágica con sentido y lógica bastante fuera de lo habitual, que se sostiene con una solidez apabullante y es tan tangible que incita al lector a participar y a creerse bruja o brujo. Porque, además, en esta obra se subvierte esa idea tan arraigada en la ficción por la cual solo se puede acceder al mundo mágico a través de la herencia familiar, estatus social, o elaboradas peripecias heroicas: en Atelier, la magia es una cuestión de trabajo duro, práctica, y continuo descubrimiento.

La producción japonesa de Kamome Shirahama es todavía escasa y poco más se conoce de ella aparte de la historia corta Watashi no Kuro-chan (2011) y la serie Enidewi (2012-2016, 3 tomos) para la revista Harta, publicación de enfoque seinen conocida también por albergar Bride Stories de Kaoru Mori y Ran y el mundo gris de Aki Irie. Curiosamente, es en el mercado norteamericano donde Shirahama sí ha conseguido labrarse una discreta pero bastante estable carrera como portadista, diseminando su producción en títulos como Star Wars: Doctor Aphra (de forma regular desde 2016 hasta 2017), Darth Vader, Han Solo, Ultimate End, Howard el Pato, International Iron Man, Chica Ardilla, La Resurrección de Fénix, Dr. Extraño, Masacre, Jessica Jones, Castigador, Gwenpool y Guerras del Infinito para Marvel Comics; Batgirl and the Birds of Prey (de forma regular desde 2016 hasta 2018), Nightwing y Wonder Woman para DC Comics; y Wayward para Image Comics.

Sin embargo, parece que su salto al éxito estaba reservado para la revolución mágica y espiritual que ha supuesto Atelier of Witch Hat (Tongari Boushi no Atelier en el original japonés), serializada desde julio del 2016 en la revista mensual Morning Two, de corte seinen, de la editorial Kôdansha. Hasta el momento, la serie ha estado nominada en la categoría de Mejor Serie en los premios de manga de la propia editorial, y en los Manga Taishô otorgados por los empleados de las librerías japonesas en 2018. Mientras tanto, como suele ocurrir con estas pequeñas joyas que nos llegan desde oriente, el reconocimiento internacional comienza a llegar, todavía adormilado.

En ocasiones da la impresión de que ya hemos llenado el cupo de lecturas que consiguen hacernos felices y darnos ganas de abrir la ventana y contemplar el mundo con optimismo y brillo en los ojos. Después de todo, es algo natural: no puede haber algo que nos conmueva continuamente. Las lecturas van y vienen, y hay algunas que ya han anidado previamente en nuestro corazón, sin dejar hueco para sorpresas. Que alguien nuevo acceda es prácticamente cosa de magia.

Pero de repente, llega Kamome Shirahama. Y trae a una niña de la mano.

Se llama Coco.

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